La “adicción al sexo”, un trastorno que genera cada vez más polémica

 

La “adicción al sexo” no existe médicamente. Lo que existe es un comportamiento compulsivo: la sensación de que la ansiedad y la angustia sólo se calma con el sexo, la masturbación, el exhibicionismo, la pornografía o el ritual que elijan repetir. Hasta que la compulsión lo domina todo y aparecen los culebrones legales, familiares y laborales.

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“Se habla de adicción cuando hay una dependencia de sustancias que provocan una repetición y terminan enfermando. Los manuales de psiquiatría no lo incorporan porque no reúne los criterios de adicción, por eso nos referimos a un comportamiento compulsivo. Un adicto siente placer y cree que lo puede manejar; quien tiene una compulsión siente angustia porque no la puede controlar”

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La curva del obsesivo compulsivo es la siguiente: primero siente una enorme tensión y ansiedad con síntomas físicos, como palpitaciones o sudoración en las manos y no puede dejar de pensar en eso. Cuando ejecuta su ritual -no sólo concretar la relación sexual (diaria o varias veces al día) sino masturbarse, buscar escorts por Internet-, inmediatamente baja la ansiedad y se genera un circuito de recompensa. Cuando se ‘clavó’ una pastilla, se dio un atracón o consiguió a una prostituta aparece una retribución física y psicológica. Eso refuerza el siguiente círculo: como entendió que eso le produce bienestar, empieza a repetirlo como ritual y cada vez más con más frecuencia. Por más que aparezcan deudas, infidelidades, problemas en el trabajo, creen que no lo pueden frenar”.

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Muchos llegan a la consulta motivados por los problemas vinculados: imaginemos a un hombre que no puede prescindir del sexo diario, falta a las reuniones laborales o tiene juicios por acoso sexual, es infiel, tiene problemas económicos porque destina todos los días recursos a las prostitutas o revisa sitios pornográficos desde el trabajo. Detrás de alguien con esta compulsión suele haber enfermedades psiquiátricas subyacentes, como la bipolaridad, el trastorno obsesivo compulsivo, trastornos de ansiedad o depresión, por eso muchos también consultan cuando aparecen las disfunciones sexuales. Son personas con una enorme insatisfacción que los lleva a repetir el ritual con la fantasía de llenar su vacío”.

La falta de educación sexual, no haber tenido un vínculo primario satisfactorio: por ejemplo, padres muy distantes, por eso idealizan esa situación de contacto permanente. Es más frecuente en el hombre porque hay una incentivación social mayor para que cure sus heridas de personalidad a través de la sexualidad

Fuente: Diario Clarin

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